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Ultima morada de lujo para las mascotas chilenas.
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Tumbas con lápida, cementerios virtuales, cremaciones individuales y hasta una completa gama de urnas para guardar las cenizas de perros y gatos, se han convertido en las nuevas opciones de los chilenos. En los últimos años se han multiplicado en Chile los servicios para brindar una última morada a los animales de compañía. Uno de ellos es el cementerio Parque de Asís situado en Buin (a unos 40 Km. de la capital), con más de 3.000 mascotas enterradas y más de 40 entierros por mes. El 90% son perros, pero también hay gatos, conejos, cotorras y cuyes. Entre sus moradores más curiosos hay una gallina y también una oveja que durante años fue utilizada en el hipódromo para tranquilizar a los caballos de carreras. Rodeadas de altos eucaliptos y arbustos, y con acceso restringido a los dueños de las mascotas, las pequeñas tumbas se alinean en un parque de 2.500 m2 en que los animales son enterrados directamente en la tierra, protegidos en un saco de arpillera y no en un cajón, como algunos dueños reclaman. Las lápidas tienen forma rectangular o hexagonal en el caso de los perros, y para los gatos o cuyes, la piedra tiene una forma más circular y de menor tamaño. Aunque se prohíbe practicar cualquier rito y dejar objetos o flores en las lápidas, para mantener una imagen más uniforme del cementerio, en algunos casos se consiente la presencia de fotos, juguetes del perro, y hasta mensajes de agradecimiento y recuerdo. “Con las mascotas en Chile hay dos tratamientos: la gente que los trata muy mal y gente que los tiene prácticamente como miembros de la familia”, destaca el sociólogo Vicente Espinoza. |
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