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Aumentan las noticias felices que tienen a los perros como protagonistas. Perros que han encontrado droga en la aduana, supervivientes entre los escombros o minas en zonas de conflicto. La explicación de este comportamiento puede residir en su instinto, pero también se lo debe al duro entrenamiento. Para ello, España cuenta, en Madrid, con una de las mejores escuelas a nivel internacional: una piscina para entrenar, escombros con decenas de zulos donde se esconden supuestos supervivientes, coches con drogas ocultas en sitios remotos, distintos ambientes (una escuela, un dormitorio o un gimnasio) para simular ataques... Estas instalaciones de la Escuela Sinológica de la Defensa –donde se entrena ahora a 140 perros y se hacen cursos para todos los cuerpos y ejércitos del país– permiten a los perros acostumbrarse a situaciones extremas antes de enfrentarse a ellas. Los «agentes caninos», como los humanos, también se especializan: seguridad y combate, detención de drogas, búsqueda y rescate y detección de explosivos, son las ramas principales. El entrenamiento de los canes –la mayoría son pastores alemanes o belgas– empieza cuando tienen un año y se jubilan a los ocho o nueve años. Después, son muchos los guías que deciden adoptar a su perro, sobre todo los que más se implican emocionalmente con ellos.
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